sábado 21 de enero de 2012

Cita en el bar

Voy a contarles una historia muy particular,
me sucedió hace unos meses en un viejo bar.

Un "hola" fue suficiente para entablar conversación,
le improvise un poema inspirado en su diadema.
Las intenciones del Don Juan
Ya saben ustedes donde van.

Cuando eran siete las cervezas
haciendo alarde de destreza
la invite a mi departamento
inventando no sé qué cuento.
Acepto muy gustosa,
eran las dos de la madrugada.
Que manera de darle fin a la jornada
Pasó lo que tenía que pasar,
la noche fue de amar y amar.

Lo cómico es que al despertar
cuando urge una caricia, me dijo:
"Son ochenta de los verdes
y eso por tratarse de ti".


Le dije: "estoy acabado,
mira, no tengo ni un centavo,
solo amanecí un poquito enamorado.
¿Aceptas un cheque post fechado
Que sirva de pago por haberte amado? ".

Me dio un beso en la barbilla
que me hizo un tanto cosquillas.
Se vistió y se fue a donde yo no sé.
Una lagrima en su mejilla
y en su historia otra pesadilla.
Regreso, y me dijo: "Tu deuda esta saldada.
Yo también me marcho algo enamorada".

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