El General de Ejército Raúl Castro Ruz, en su discurso pronunciado en el VIII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 23 de diciembre del 2011, planteó en uno de los puntos la tarea de "erradicar a los burócratas corrompidos, con cargos obtenidos a golpe de simulación y oportunismo que utilizan las posiciones que todavía ocupan para acumular fortunas", aspecto que a mi consideración es vital para el futuro de Cuba. Cuando digo futuro me refiero a los jóvenes que creen en el proceso revolucionario iniciado en el 1953 por Fidel, Raúl y otros hombres y mujeres que en la actualidad son ancianos y que por ley natural un día dejarán de existir. Los dirigentes que no pertenecen a esa generación histórica aún no se han ganado la completa confianza del pueblo, debido a que muchos de los que han ocupado altos cargos en el gobierno han sido sustituidos de manera misteriosa, y con el transcurso del tiempo ha salido a la luz pública, y en la mayoría de las ocasiones no por los medios oficiales, que ese dirigente estuvo involucrado en actos de corrupción. Cualquier día se puede dar la noticia de un cambio de ministro o director de determinado sector de la economía, y aunque no se den las razones en el momento de transmitir la información va a estar rondando por la mente del pueblo el fantasma de la corrupción como motivo de ese nuevo "explote".
Así, con esa incertidumbre viven muchos cubanos, que no saben en quien confiar, porque el mal dirigente, privado de ideas, iniciativas y opinión propia, además de inseguro y con carencia de argumentos, está en todos lados. Puede ser visto en el popular programa de televisión "Deja que yo te cuente", transmitidos los miércoles a las 8 y 30 pm por el canal Cubavisión de la Televisión Cubana, en el que el personaje Lindoro Incapaz refleja el quehacer de cientos dirigentes de base y cuadros, que disfrutan de los beneficios que les brinda su alto cargo al frente de una entidad, al que se le tiene asignado un auto que más que para resolver problemas relacionados con la entidad es usado para el disfrute propio. Ese programa es muy popular porque refleja la realidad que vive el cubano, y como buenos cubanos nos gusta reírnos de nuestros propios problemas.
Pero cuando termina el programa de televisión acaba la distracción y volvemos a la verdadera realidad. Hay cubanos que ya han tirado la toalla y han dejado luchar en Cuba, por Cuba y para Cuba, y ven como única manera de progresar la alternativa de emigrar. Pero hay otros que no piensan en emigrar, no porque no tengan ningún familiar que los reciba o simplemente porque no tenga el dinero suficiente para hacerlo, sino porque si creen que se puede prosperar en Cuba; esos son los que luchan en Cuba, por Cuba y para Cuba, pero lamentablemente hay algunos que están "arriba", en los altos y medios cargos, que con su mala conducta han secuestrado la confianza que deposita el pueblo en sus dirigentes. Y no son todos los dirigentes malos, hay un grupo de muy malos, que tal como dice el compañero Raúl, a golpe de simulación ocupan cargos administrativos y son los responsables o cómplices de desfalcos que afectan a la economía nacional y por ende al pueblo.
Y los malos no son solo los que atentan directamente a la economía nacional, también los que ven y callan, los que por miedo no se hacen de parte del botín, pero indirectamente participan en el acto de malversación y corrupción, más si su deber es velar por los recursos destinados al pueblo.
Reflejados están algunos militantes del partido que no solo se amparan de su carné y su militancia para recibir cierta inmunidad, que si buenos son por cumplir con lo que se le orienta, por seguir al pie de la letra las orientaciones de superiores, sin analizarlas siquiera, ni cuestionarlas si es una mala decisión; militantes fieles pero ciegos, cuya ideología es basada en consignas y no en convicciones, que tildan de "contrarrevolucionario" a aquel que cuestione y haga "preguntas picantes" y que por falta de argumentos esas preguntas no tengan una adecuada y convincente respuesta. Militantes pasivos, que no son capaces de combatir lo mal hecho, que ante si ven manifestaciones de indisciplina social y no son capaces de requerir al violador. Esos malos militantes forman parte de la plaga que debe ser eliminada, porque ellos deben transmitir el ejemplo en la población, y por desgracia se convierten en cómplices de los corruptos que se acercan a ellos y establecen amistad, y así, estos nobles militantes, que ganaron su carné por ser revolucionarios, intransigentes, combativos ante lo mal hecho y otras mil virtudes, cuando se comete un hecho de corrupción se hacen los de la vista gorda para no afectar a su amigo. Tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le amarra la pata, lamentablemente, en muchos casos el que amarra la pata es un militante del partido.
Otro caso de corrupción es protagonizado por los delegados del poder popular en las circunscripciones, que en muchos casos son elegidos, y en los primeros meses son muy atentos pero luego no aparecen por el barrio. Se han dado muchos casos en que ellos mismos se han otorgado los teléfonos cuando llegan al barrio y han hecho valer sus influencias para conseguir los materiales de construcción y hacer sus casas. Pero que al igual que en las entidades siempre hay un militante del partido o cuadro de una entidad que es testigo de esas fechorías cometidas por los delegados del poder popular, personas que fueron elegidas por el pueblo para que les representara. La mayoría de la población cubana no había nacido antes del Triunfo de la Revolución, y los que habían nacido eran para aquel entonces muy pequeños y recuerdan poco, pero hay ancianos que sin importar su edad y estado de salud participan activamente en las actividades del CDR y en las asambleas de Rendición de Cuenta, y están muy pendiente a la conducta del delegado o delegada y en ocasiones, con toda la razón se han dirigido a ellos usando el término "Alcalde", haciendo saber con total transparencia el porqué de aquel "Alcalde" que sonó algo inusual y solo escuchado en series y películas extranjeras. La conducta demagógica de mucho de nuestros cuados es otro de los motivos que ha provocado la pérdida de prestigio de estos ante sus subalternos y ante la población en general. Cuando incumplen en su trabajo de gestión se justifican con la crisis internacional, con el bloqueo económico, incluso se han justificado con el paso de los huracanes hace varios años atrás; pero siempre hay un ojo que ve como los materiales de construcción solicitados por el pueblo para reparar el solar en el que habitan más de 50 personas no se podían resolver por los problemas mencionados anteriormente, pero si llegaban a la casa del delegado los camiones de cargados con arena, bloques y cemento. En pocas palabras, las demandas del pueblo si llegaba a la mano de los organismos encargados de darle respuesta o solución, pero con los beneficios se hacía el delegado, no sé cómo se le llama a esa conducta, pero para mí es tan despreciable como quitarle un caramelo a un niño.
Para salvar a Cuba hay que trabajar duro en la erradicación de estos y otros tantos males que proliferan pero por debajo de la mesa. Si el compañero Raúl en su intervención ante la Asamblea el día 23 de diciembre del 2011 expresó su disposición de desenmascarar y llevar a los tribunales a todos los corruptos del país, la población, que es la mayor afectada por los actos de vandalismos que realizan algunos dirigentes, debe ser la protagonista de esta lucha. La tarea es sencilla: identificarlos, desenmascararlos y si es necesario, eliminarlos.
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| En el espejo de Lindoro Incapaz se ven a diario cientos de dirigentes cubanos |
Pero cuando termina el programa de televisión acaba la distracción y volvemos a la verdadera realidad. Hay cubanos que ya han tirado la toalla y han dejado luchar en Cuba, por Cuba y para Cuba, y ven como única manera de progresar la alternativa de emigrar. Pero hay otros que no piensan en emigrar, no porque no tengan ningún familiar que los reciba o simplemente porque no tenga el dinero suficiente para hacerlo, sino porque si creen que se puede prosperar en Cuba; esos son los que luchan en Cuba, por Cuba y para Cuba, pero lamentablemente hay algunos que están "arriba", en los altos y medios cargos, que con su mala conducta han secuestrado la confianza que deposita el pueblo en sus dirigentes. Y no son todos los dirigentes malos, hay un grupo de muy malos, que tal como dice el compañero Raúl, a golpe de simulación ocupan cargos administrativos y son los responsables o cómplices de desfalcos que afectan a la economía nacional y por ende al pueblo.
Y los malos no son solo los que atentan directamente a la economía nacional, también los que ven y callan, los que por miedo no se hacen de parte del botín, pero indirectamente participan en el acto de malversación y corrupción, más si su deber es velar por los recursos destinados al pueblo.
Reflejados están algunos militantes del partido que no solo se amparan de su carné y su militancia para recibir cierta inmunidad, que si buenos son por cumplir con lo que se le orienta, por seguir al pie de la letra las orientaciones de superiores, sin analizarlas siquiera, ni cuestionarlas si es una mala decisión; militantes fieles pero ciegos, cuya ideología es basada en consignas y no en convicciones, que tildan de "contrarrevolucionario" a aquel que cuestione y haga "preguntas picantes" y que por falta de argumentos esas preguntas no tengan una adecuada y convincente respuesta. Militantes pasivos, que no son capaces de combatir lo mal hecho, que ante si ven manifestaciones de indisciplina social y no son capaces de requerir al violador. Esos malos militantes forman parte de la plaga que debe ser eliminada, porque ellos deben transmitir el ejemplo en la población, y por desgracia se convierten en cómplices de los corruptos que se acercan a ellos y establecen amistad, y así, estos nobles militantes, que ganaron su carné por ser revolucionarios, intransigentes, combativos ante lo mal hecho y otras mil virtudes, cuando se comete un hecho de corrupción se hacen los de la vista gorda para no afectar a su amigo. Tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le amarra la pata, lamentablemente, en muchos casos el que amarra la pata es un militante del partido.
Otro caso de corrupción es protagonizado por los delegados del poder popular en las circunscripciones, que en muchos casos son elegidos, y en los primeros meses son muy atentos pero luego no aparecen por el barrio. Se han dado muchos casos en que ellos mismos se han otorgado los teléfonos cuando llegan al barrio y han hecho valer sus influencias para conseguir los materiales de construcción y hacer sus casas. Pero que al igual que en las entidades siempre hay un militante del partido o cuadro de una entidad que es testigo de esas fechorías cometidas por los delegados del poder popular, personas que fueron elegidas por el pueblo para que les representara. La mayoría de la población cubana no había nacido antes del Triunfo de la Revolución, y los que habían nacido eran para aquel entonces muy pequeños y recuerdan poco, pero hay ancianos que sin importar su edad y estado de salud participan activamente en las actividades del CDR y en las asambleas de Rendición de Cuenta, y están muy pendiente a la conducta del delegado o delegada y en ocasiones, con toda la razón se han dirigido a ellos usando el término "Alcalde", haciendo saber con total transparencia el porqué de aquel "Alcalde" que sonó algo inusual y solo escuchado en series y películas extranjeras. La conducta demagógica de mucho de nuestros cuados es otro de los motivos que ha provocado la pérdida de prestigio de estos ante sus subalternos y ante la población en general. Cuando incumplen en su trabajo de gestión se justifican con la crisis internacional, con el bloqueo económico, incluso se han justificado con el paso de los huracanes hace varios años atrás; pero siempre hay un ojo que ve como los materiales de construcción solicitados por el pueblo para reparar el solar en el que habitan más de 50 personas no se podían resolver por los problemas mencionados anteriormente, pero si llegaban a la casa del delegado los camiones de cargados con arena, bloques y cemento. En pocas palabras, las demandas del pueblo si llegaba a la mano de los organismos encargados de darle respuesta o solución, pero con los beneficios se hacía el delegado, no sé cómo se le llama a esa conducta, pero para mí es tan despreciable como quitarle un caramelo a un niño.
Para salvar a Cuba hay que trabajar duro en la erradicación de estos y otros tantos males que proliferan pero por debajo de la mesa. Si el compañero Raúl en su intervención ante la Asamblea el día 23 de diciembre del 2011 expresó su disposición de desenmascarar y llevar a los tribunales a todos los corruptos del país, la población, que es la mayor afectada por los actos de vandalismos que realizan algunos dirigentes, debe ser la protagonista de esta lucha. La tarea es sencilla: identificarlos, desenmascararlos y si es necesario, eliminarlos.



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